Estética, Utilidad y Significado

La batalla de la estética en yuxtaposición con la utilidad de la misma, suele ser un tema controvertido, pasa más por la convicción y el pensamiento de un arquitecto el decidir por cuál código estético dentro del diseño decantarse.
¿Es realmente útil la belleza dentro de la arquitectura, o es acaso la vanidad y el ego los que impulsan a un arquitecto a buscar una identidad plástica o bien un cliché para reconocerse entre colegas y hacer buenos negocios?

Para resolver nuestro dilema, es necesario entender que la arquitectura se construye con ideas, y que dichas ideas no necesariamente tienen que ver siempre con la arquitectura en un primer plano, por ejemplo, se puede plantear un concepto a partir del agnosticismo de una persona, y éste nos llevará por un viaje en el pensamiento para maquinar la idea de un espacio, y puede ser que al final encontremos que nuestro agnóstico no tiene una buena relación con la religión pero si con la espiritualidad, es entonces donde un elemento vital del diseño entra en acción, hablamos del significado.

En la Arquitectura clásica, los conceptos intangibles como el poder, el humanismo, la democracia o el mismo Dios, eran representados a través de símbolos y códigos arquitectónicos, que derivaban en ornamentación a veces excesiva, pero que se justificaba con la proporción y el significado; la estética de los órdenes clásicos, de los cuales hablaremos en una ocasión especial, tenía una razón de ser, contenía una fuerte carga semiótica que valorizaba las ideas de su tiempo; en otras palabras, la estética tenía un propósito, expresar el pensamiento clásico.

Panteón de Agripa, Roma. Etimológicamente _pantheum_ que significa casa de todos los dioses

Sin embargo, al día de hoy la arquitectura se ha diversificado y ha alcanzado prácticamente a todos los niveles sociales, desde la vivienda popular hasta la arquitectura faraónica y corporativa, y esto condiciona a trabajar de forma más consiente y contemporánea con los conceptos de diseño, los cuales en la búsqueda de significado pueden tener muchas variantes, pues en nuestra época la sobre exposición de imágenes e información brindan a cada individuo la posibilidad de armar su propio gusto.

Como arquitectos debemos saber que la sensibilidad del proyectista no siempre es entendida por el usuario del espacio creado, a éste el lugar le puede representar un recuerdo, un espacio de confort o no le puede representar nada, porque la sensibilidad del emisor no es la misma que la del receptor, por eso la estética y eso que llamamos “belleza” son completamente subjetivas, y en opinión personal, esa es la razón por la que creo que la estética no debe ser un eje rector en el diseño arquitectónico, debe ser entendido como un elemento tangente y prescindible, ya que en la búsqueda de una pose o destacar en su entorno, se pueden poner en riesgo otros agentes que considero más importantes hoy en día, como la utilidad o la sustentabilidad.

La estética es importante más no esencial en la arquitectura, considero que no se debe priorizar un concepto estético sobre un concepto funcional. Lo cual tampoco quiere decir que al proyectar función se olvide la armonía y los conceptos básicos de composición, éstos ayudan a establecer argumentos arquitectónicos para justificar la idea del proyectista.
Aunque es evidente que existen notables excepciones que se rigen estrictamente por la forma y la apariencia del objeto arquitectónico, y aún así logran que su producto sea útil, funcional, sustentable y bello, eso es el estado superlativo de la arquitectura, pero como se menciono antes, son notables excepciones las que logran llegar a ese nivel, es decir, no son el común.

“La forma sigue a la función”, esa suele ser una postura racional, válido también es pensar que “la función sigue a la forma”, pero si el capricho de la forma sobrepasa los valores racionales de la función, la arquitectura es propensa a volverse hueca, inútil e insignificante (es decir carente de significado).

Por eso la estética debe ser pensada bajo un sistema de conceptos particulares para cada condicionante en cohesión con la utilidad de los elementos, y que el usuario se comunique e identifique con el objeto arquitectónico; por ejemplo, estéticamente es más llamativa una

Casa estudio Luis Barragán, CDMX.

cubierta inclinada que una cubierta llana, en principio si lo es, pero la posición de los elementos debe guardar una relación directa con su función, por eso si una losa se inclina debe ser porque eso ayuda a que el agua de lluvia o la nieve fluya de mejor manera, o que las corrientes de aire ventilen de forma más eficiente el edificio o si se disponen paneles solares, que contribuya a que la captación de energía fotovoltaica sea adecuada.

Así pues, estimados lectores; creo que vale la pena explorar las posibilidades del diseño, siendo conscientes de los factores que lo componen: la estética, la utilidad y el significado, el porcentaje aplicado a cada factor puede variar, según sea el caso, depende sobretodo de la situación, del usuario y la condicionantes que estas representen, pero se puede experimentar y a través de eso buscar una composición que sea adecuada y ajustada al problema, a fin de cuentas, si no existen necesidades, tampoco existe el diseño.

Y tú ¿que opinas?
¿Crees que la estética debe ser el eje rector de la arquitectura? Te invitamos a abrir la conversación en la sección de comentarios.

You May Also Like

IKEA y The Urban Village Project. Progreso Técnico

MODULACIÓN. CONCEPTO UNIVERSAL

100 años de Ramirez Vázquez

Ciudad BIG flotante

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Copy link
Powered by Social Snap